BENTLEY

  • EL BENTLEY TIPO T SUPUSO UNA REVOLUCIÓN PARA EL TRADICIONAL PÚBLICO DE ROLLS ROYCE
  • UNA MODERNA CARROCERÍA MONOCASCO SE COMBINABA CON SUSPENSIONES INDEPENDIENTES, FRENOS DE DISCO, UN POTENTE MOTOR DE OCHO CILINDROS Y UN LUJOSO ACABADO PARA OFRECER EL CONFORT CARACTERÍSTICO DE LA MARCA

BENTLEY

29 de marzo de 2015.- Tras su adquisición por parte de Rolls Royce en 1931 la legendaria firma Bentley, famosa por sus triunfos en Le Mans durante la década de los años 20, perdió su fuerte carácter. Bajo la sombra de Rolls Royce se limitó a ofrecer los mismos coches con un toque mecánico algo más deportivo y con unos acabados algo más juveniles. No fue hasta los años cincuenta cuando se trató de ofrecer modelos que se diferenciaran claramente de los Rolls Royce.

ROLLS ROYCE

La presentación de los modernos Rolls Royce Silver Shadow y su homólogo el Bentley Tipo T en 1966 marcó un antes y un después para la célebre marca inglesa. Desde la Segunda Guerra Mundial se fabricaron vehículos dotados de un robusto chasis atornillado a la carrocería (fotografía de la derechas, Rolls Royce Silver Wraith carrozado por H. J. Mulliner de 1948), equipados con motores de seis u ocho cilindros en línea, o de ocho cilindros en uve. La carrocerías para vestir las mecánicas podía ser fabricadas en serie por la propia Rolls Royce o ser encargadas a carroceros especializados. Los frenos eran de tambor, asistidos por un eficaz servo patente Hispano-Suiza. Las suspensiones traseras seguían apoyándose en elásticas ballestas y amortiguadores de palanca, combinadas con brazos independientes en el tren delantero.

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Con los nuevos modelos se cambió radicalmente el modelo de entender los vehículos de lujo: la carrocería era del tipo monocasco (fotografía de la izquierda), elaborada en acero y con puertas y capós de aluminio; las suspensiones eran independientes a las cuatro ruedas, con el eje trasero apoyado en brazos semitirantes; los frenos abandonaban los tambores para incorporar discos; un modernísimo sistema hidroneumático presurizado a alta presión proporcionaba la asistencia para el sistema de frenado y permitía regular de modo automático la altura de la carrocería; el único elemento que no cambió radicalmente fue el motor, que en esencia era el ocho cilindros en uve presentado en 1959.

Estos nuevos métodos de fabricación supusieron la práctica desaparición de los carroceros independientes que hasta entonces habían trabajado para Rolls Royce.

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Para el desarrollo de los nuevos Silver Shadow y Tipo T los ingenieros de Rolls Royce escogieron la mejor tecnología disponible en el mercado: para la suspensión se utilizaron elementos hidroneumáticos de origen Citroën (fotografía de la derecha); las cajas de cambio escogidas fueron las afamadas Hydramatic y TurboHydramatic de GM y los componentes eléctricos eran manufacturados por la firma Lucas.

VANDEN PLAS

Los trabajos de diseño empezaron a mediados de los años cincuenta, cuando se esbozaron los rasgos estéticos y las características técnicas de los futuros modelos. Los diferentes prototipos fabricados, conocidos como Tibet, Burma, Korea y Java, fueron recogiendo las aportaciones realizadas, definiendo la identidad definitiva de los  futuros Silver Shadow y Tipo T. Fruto de estos proyectos de desarrollo fueron los acuerdos de colaboración firmados con Austin, que se plasmaron en el Vanden Plas Princess 4 Litre R (fotografía de la izquierda).

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En 1965 los trabajos de diseño y desarrollo se dieron por finalizados: en el Salón del Automóvil de París y posteriormente en el tradicional salón  londinense de Earls Court un atónito público asistió a la presentación del Rolls Royce más moderno de todos los tiempos. Este coche estaba más pensado para el propietario-conductor, aunque una parte importante de su clientela confiara su conducción a un chófer profesional. Su excelente chasis permitió ofrecer también modelos de dos puertas, tanto descapotables como coupés, conocidos  como Corniche y Camargue (fotografía de la derecha: imagen promocional de un Tipo T de 1966).

ROLLS ROYCE

La producción del Silver Shadow y del Tipo T se prolongó hasta 1980. En 1970 la cilindrada del motor se incrementó hasta los 6.750 centímetros cúbicos; en 1972 la suspensión delantera sufrió importantes mejoras que redundaron en un mejor comportamiento; en 1977 se presentó la Serie II, Silver Shadow II (fotografía de la izquierda) y Tipo T2, caracterizada por la introducción de una dirección de cremallera y sutiles retoques estéticos que actualizaban su apariencia. La producción total del Silver Shadow y del Tipo T, conjuntamente con sus modelos derivados, ascendió a 37.971 ejemplares

Historia de la unidad probada

ROLLS ROYCE

La unidad que Clásicos al Volante ha tenido la oportunidad de probar es, sin dudarlo, una de las mejores y más originales que se encuentran en España. Fue matriculada en Valencia el 9 de junio de 1967, y desde entonces ha permanecido en manos de sus primeros propietarios, quienes lo han cuidado con el cariño que se merece esta gran dama (fotografía de la derecha, anuncio de Carlos de Salamanca, S. A. publicado en el diario ABC en su edición del día 18 de marzo de 1975).

Bentley

Tal y como nos desvelan las anotaciones registradas en el Libro de Mantenimiento del coche, la entrega del vehículo se realizó el día 7 de junio de 1967 a través del taller y concesionario de Mercedes-Benz en Valencia Auto Cano, empresa actualmente desaparecida; en este fecha empezó a ser efectiva la garantía concedida por el fabricante  (fotografía de la izquierda). Los primeros años del vehículo, de su mantenimiento se encargó esta empresa, así como los talleres madrileños de Carlos de Salamanca, importador de la marca en España: con 860 kms. pasó la primera revisión el 2 de octubre de ese año; el 6 de febrero de 1968 el coche pasó por los talleres madrileños de Carlos de Salamanca, para ser sometido a la revisión de primeros 10.000 kms; el 26 de abril de 1968  pasó otra revisión de rutina en Valencia; el 24 de febrero de 1969, el Tipo T volvió a visitar los talleres de Carlos de Salamanca para recibir las atenciones correspondientes a los 30.000 kms. El 19  de diciembre de 1969, otra vez en Valencia, se llevó a cabo la revisión de los 40.000 kms. Desde entonces, el coche ha recorrido poco más de 15.000 kms, acumulando cerca de 54.000 kms. Por esta razón, el estado de conservación del vehículo es excepcional.

ROLLS ROYCE

El éxito comercial de los Rolls Royce Silver Shadow y Bentley Tipo T en España fue destacado: durante los primeros años de comercialización de los mismos hasta 1977, cuando se lanzó el Silver Shadow II, se estima que se vendieron entre ambas marcas unos cuarenta ejemplares; la comercialización se llevaba a cabo principalmente a través de la concesión oficial de la marca en Madrid y en Marbella, Carlos de Salamanca, de su filial en Barcelona F. Serena y del importador Auto Electro Salón Hernández Hermanos de Santa Cruz de Tenerife (fotografía de la derecha, anuncio insertado por la concesión madrileña de la marca en el diario ABC el día 25 de febrero de 1973).

Impresiones de conducción

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Las butacas del conductor y su acompañante (fotografía de la izquierda) disponen de ajuste eléctrico, lo cual permite lograr una postura al volante cómoda, a pesar de no tener una columna de la dirección regulable.

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El salpicadero ofrece una abundante información repartida en numerosos relojes embutidos en planchas de madera bellamente trabajadas (fotografía de la izquierda).

El característico plafón de color negro que aloja los mandos de las luces, el arranque y los testigos de presión del aceite y carga de la batería está situado en el centro del elegante salpicadero.

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Dos salidas cromadas más una escondida tras una tapa de madera canalizan el aire acondicionado o la calefacción.  El volante es grande (fotografía de la derecha) y de aro fino, y está realizado en baquelita. De la caña de la dirección sobresalen dos palancas, una de las cuales acciona los intermitentes y la otra el cambio de marchas.

La amplia superficie acristalada y las limpias formas de la carrocería facilitan la maniobrabilidad en espacios reducidos o circulando por ciudad.  La visibilidad por el espejo retrovisor colocado en la puerta del conductor queda obstaculizada por el triángulo derivabrisas instalado en la ventanilla.

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Una vez arrancado el motor (fotografía de la derecha) su murmullo al ralentí es prácticamente inaudible, transformándose en un agradable bramido, audible cuando se acelera con decisión al gran ocho cilindros. En ese momento el conductor percibe cómo se levanta la parte frontal del vehículo según éste va alcanzando velocidad. La vista del gran capó con la B alada que preside el majestuoso frontal  proporciona una sensación de poderío y de seguridad. La altura a la que van sentados conductor y acompañantes contribuyen a acentuar esta sensación.

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El Tipo T es capaz de circular rápido, pues no le falta ni potencia  ni capacidad de retención, gracias a su complejo sistema de frenado hidroneumático, desarrollado por Citroën. Este sistema consta de dos circuitos hidráulicos independientes, presurizados a alta presión, que frenan las cuatro ruedas de modo independiente. Un tercer sistema, sin asistencia, completa a los anteriores, proporcionando el tacto que percibe el conductor al pisar el pedal.

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La caja de cambios, automática de tres velocidades, ofrece una gran suavidad de funcionamiento, aunque los cambios son claramente perceptible debido a los secos golpes que se transmiten al habitáculo, especialmente a bajas velocidades. La marcha engranada (Parking, Retro, Neutral, Drive, Intermediate, Low) aparece seleccionada en un cuadrante colocado sobre la caña de la dirección (fotografía de la derecha).

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La estabilidad es correcta, aunque en su día fue criticada al estar pensada para agradar más al tranquilo conductor americano que al exigente conductor europeo. El blando tarado de su suspensión así como la gran asistencia de su dirección no invitan a buscarle los límites al Tipo T: la suspensión, muy confortable para los pasajeros, hace que el vehículo se vuelva torpón, a lo que contribuye su elevado peso y sus grandes dimensiones. En este sentido, la versión T2 –aparecida en 1977- rediseño la suspensión delantera y la dirección, poniendo a la altura de sus rivales europeos, Mercedes y Jaguar, su comportamiento. Por otra parte, la dirección no le transmite mucha información al conductor debido a su ligerísimo tacto. Sin embargo, durante una circulación lenta o maniobrando es deliciosa.

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La abundante potencia disponible, el correcto trabajo del cambio, los potentes frenos y las cualidades del bastidor permiten rodar a un ritmo desahogado con el Tipo T. Tan sólo sus dimensiones, el tacto de la dirección y el tarado de la suspensión, pensados para ofrecer un gran nivel de confort,  inducen a conducir el vehículo de un modo relajado y tranquilo, sin tratar de apurar todas las posibilidades que ofrece su gran motor.

A lo largo de los últimos años hemos tenido la oportunidad de probar muchos modelos de Rolls Royce y Bentley fabricados en Crewe, especialmente de las familias de los Silver Shadow y Silver Spirit; muchas veces nos hemos encontrado coches de estas series que al probarlos transmitían la sensación de ser “barcas”, con prestaciones modestas, y comportamiento errático que empañaban la imagen de la marca; una buena puesta a punto, un cambio de amortiguadores, o un repaso a los neumáticos y a la dirección, obran auténticas maravillas en los Silver Shadow o en los Tipo T.

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A pesar de la cierta fama negra que arrastran, motivada por su deficiente mantenimiento o por la falta de conocimientos a la hora de realizar el mismo, o por carecer del recambio o del utillaje necesario, se puede afirmar sin género de dudas que son excelentes coches, con una calidad de fabricación muy alta, y con un depurado diseño; las mecánica y sus órganos auxiliares no es especialmente complicada, pero si compleja a la hora de trabajar sobre ella; con las periódicas atenciones que requieren, realizando el mantenimiento programado previsto, asumiendo el coste que ello supone, y dejando que sobre los mismos trabajen profesionales que conozcan sus secretos, son coches fiables y deliciosos de conducir (fotografía de la izquierda, tabla de los puntos de engrase del Tipo T/Silver Shadow).

Equipamiento

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Según consta en el precioso manual del propietario, la pintura de la carrocería es la Tudor Grey, suministrada por ICI con el  código M151-2581; el tapizado de los guarnecidos interiores, cuero proporcionado por la firma Connolly,  corresponde al tono Beige Hide, código VM3234 (fotografía de la derecha). Sin duda, una acertada combinación que realzan la discreta elegancia del Tipo T. El coche conserva su completa dotación de accesorios auxiliares (libro de revisiones, gato, juego de herramientas, todos ellos de una gran calidad de fabricación.

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La primera vez que nos acercamos al Tipo T su tamaño impone: sus cinco metros de longitud, repartidos en tres volúmenes, presididos por una majestuosa calandra cromada imponen respeto. El interior es amplio y acogedor, decorado con materiales nobles trabajados con esmero y buen gusto: la piel, la lana y la madera se reparten generosamente en todo el habitáculo creando un ambiente de lujo único (fotografía de la izquierda). La unidad presentada, fabricada en 1967, es una de las más antiguas de las que ruedan por España y presenta un estado de conservación extraordinario.

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Los pasajeros cuentan con aire acondicionado, elevalunas eléctricos, bandejas retráctiles, espejos de cortesía iluminados, ceniceros, reposapiés, guanteras, reposabrazos, radio (fotografía de la derecha), etc. Un generoso maletero (fotografía de la izquierda), en el que no falta una generosa caja de herramientas, ofrece espacio para alojar el equipaje de una familia con holgura (fotografía de la izquierda).  El eficaz control de altura evitaba que el grado de llenado del maletero influyera en la estabilidad del vehículo.

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A la hora de configurar el acabado de cada vehículo se podía optar entre pintarlo en un tono o en dos, pudiéndose escoger entre una paleta de catorce colores exteriores, ocho acabados para los tapizados, siete para las moquetas y cuatro para el tapizado del techo.

Curiosidades

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La denominación de los modelos Bentley desde 1952 hasta 1980 ha seguido el orden de las letras del alfabeto: R, S y T. A partir de este año los nuevos modelos se inspiraron en nombres vinculados con circuitos célebres, Mulsanne, Brooklands, Arnage, etc.

El proceso de fabricación de los Rolls Royce y Bentley era exactamente el mismo: los materiales utilizados, los controles de calidad y la línea de producción eran comunes para ambas marcas. Sólo se diferenciaban en los emblemas colocados en las calandras, tapacubos y tapas de las culatas.

Ficha técnica

Motor

  • Tipo: Ciclo Otto, de cuatro tiempos. Refrigerado por agua.
  • Posición del motor: delantero longitudinal.
  • Número de cilindros: ocho en uve.
  • Cilindrada (cc): 230
  • Diámetro x carrera (mm.): 104,1 x 91,4
  • Relación de compresión: 9,0:1
  • Distribución: árbol de levas central; taqués hidráulicos; dos válvulas en culata por cilindro.
  • Potencia (cv/rpm): 200/4.000
  • Alimentación: dos carburadores S. U. HD8.
  • Instalación eléctrica: 12 voltios; batería y alternador.

Carrocería

  • Tipo: monocasco de acero. Puertas, capó del motor y portón del maletero, de aluminio.
  • Número de puertas/plazas: 4/5
  • Batalla (mm.): 3.035
  • Longitud (mm.): 5.169
  • Anchura (mm.): 1.803
  • Altura (mm.): 1.518
  • Vías delantera y trasera (mm.): 1.460/1.460
  • Peso en orden de marcha (kg.): 2.113
  • Neumáticos y llantas: 8.45 X 15.
  • Capacidad del depósito de combustible (litros): 107
  • Dirección: de recirculación de bolas, asistida.

Transmisión

  • Tracción: trasera.
  • Caja de cambios: TurboHydramatic, automática de tres velocidades.

Suspensión

  • Delantera: independiente, con brazos triangulares, amortiguadores hidráulicos y muelles.
  • Trasera: independiente, con brazos tirados, apoyados en amortiguadores hidráulicos y muelles. Sistema automático de control de nivel.

Frenos

  • Ruedas delanteras: discos.
  • Ruedas traseras: discos.
  • Servofreno: sí mediante bombas hidroneumáticas y acumuladores de alta presión.

Prestaciones

  • Velocidad máxima (km/h): 190
  • Consumo medio (l/100 km): 18-25

Producción

  • Período de fabricación: la serie a la que pertenece la unidad presentada fue fabricada entre 1965 y 1976.
  • Unidades fabricadas: de la serie a la que pertenece la unidad fabricada se fabricaron 1.712 unidades bajo la marca Bentley.
  • Precio: 6.496 Libras esterlinas.

Agradecemos a SAICA CLASSIC MOTOR SPORT su inestimable colaboración para la elaboración de este reportaje.

Texto: Juan Inigo Ros

 Fotografías: Juan Inigo Ros, Rolls Royce Motors y ABC

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