• ES EL TALLER DE PINTURA EN ACTIVO MÁS ANTIGUO DE VALENCIA
  • ESPECIALIZADO EN EL PINTADO DE VEHÍCULOS CLÁSICOS,  HISTÓRICOS Y DE ALTA GAMA
  • TALLER CONCERTADO  CON LAS PRINCIPALES ASEGURADORAS

Valencia, 30 de marzo de 2013.- Hablar en Valencia del taller de pintura Vicente Roig es hacerlo de uno de los más prestigiosos en su género y que trabaja en Valencia de manera ininterrumpida, por lo menos, desde 1944.

HISTORIA DEL TALLER VICENTE ROIG

El taller fue fundado por Vicente Roig Ferrer en 1944, aunque  este empezó a trabajar como dorador de tallas porque se le daba muy bien el pincel. En los años 20 trabajó como asalariado pintando tranvías y carruajes de caballos. Posteriormente, pasó por varios talleres carroceros donde pintó automóviles, camiones y autobuses, además de realizar números para placas de matrículas y rótulos.  Según  recuerda su nieto Vicente Roig Vicente, actual gerente del taller, su abuelo no llegó a tener nunca carné de conducir.

Vicente Roig García, hijo del fundador de la empresa, se incorporó al taller en los años 60, dando continuidad al negocio que se había labrado un merecido prestigio gracias a la calidad de sus trabajos.

Muestra de su maestría son los importantes coches clásicos e históricos que pintaron durante los años 70 y 80, años durante los cuales empezó a desarrollarse la afición hacia el vehículo clásico y de colección y empezando con su propia colección (que hoy en día todavía conserva)  Durante esta época se recuperaron numerosos ejemplares que se encontraban, en la mayor parte de los casos,  muy degradados y necesitados de trabajos de restauración.  De esta manera, pasaron por el taller destacados modelos de las marcas Rolls Royce, SS (precursor de Jaguar), Packard, Auburn, Mercedes-Benz, Talbot, etc. la mayoría de ellos pertenecientes a las incipientes colecciones que se iban formando en Valencia.

En 1981 se incorporó al negocio la tercera generación, en la persona de Vicente Roig Vicente (1965), quien continuó con la tradición familiar de realizar excelentes trabajos, tanto sobre vehículos actuales como sobre clásicos.

Vicente, delgado, alto y muy afable irradia un gran entusiasmo y profesionalidad hacia todo lo que hace, algo propio de las personas que han vivido el oficio en casa desde que eran pequeños. Como él mismo nos cuenta mientras nos enseña las instalaciones  “viví el oficio en casa, siempre quise estar en el taller, porque aquí estaba a gusto, más que en clase. No me he planteado cambiar de oficio o hacer otra cosa”.

Desde que se  incorporó al negocio ha realizado todo tipo de trabajos, especialmente sobre motos durante los años 80 y 90. Nos explica que  durante aquellos primeros años pintaron muchas motos, incluso más que coches.  Como él nos explica “el trabajo en motocicletas es más complicado que en los automóviles, ya que los efectos de los esmaltes son mucho más sofisticados, además las piezas son mucho más pequeñas , por lo que necesitan mayores cuidados en el acabado”. Recuerda con cariño las BMW K100, las Honda CBR que pasaron por sus manos…

LAS INSTALACIONES

Vicente invitó a Clásicos al Volante a las instalaciones que ocupan en la calle Marqués de Bellet, 11 de Valencia para conocer de primera mano la historia del prestigioso taller familiar. La invitación nos hizo especial ilusión, porque era un taller del que habíamos oído hablar desde hacía muchos años en el mundillo de los coches clásicos en Valencia, pero que todavía no conocíamos; sabíamos que allí pintaban los coches, buenos coches, “al duco”, cosa que no hacía casi ningún taller valenciano, y que importantes personajes valencianos del coleccionismo de automóviles y de motos eran clientes de esta casa. Por eso, cuando conocimos a Vicente y se nos planteó la oportunidad de conocer su taller aceptamos enseguida.

Un local de unos 200 metros cuadrados acoge las instalaciones, que incluyen una cabina de pintura, el almacén y laboratorio para la elaboración de pinturas, con equipo informático y sistema para referenciar colores, sala de montaje y desmontaje y altillo con oficina; el mismo se levanta sobre una coqueta exposición de motos clásicas restauradas por Vicente, gran aficionado hacia las dos ruedas. La limpieza y pulcritud que observamos durante nuestra visita dice mucho del nivel de calidad que se imprimen a todos los trabajos que se realizan  allí.

El equipo humano lo forman, aparte del propio Vicente, su oficial de 1ª, Lázaro, que empezó a trabajar con ellos en 1999 con aprendiz.

El día de nuestra visita pudimos ver, entre otros, un Mercedes 300SL recién pintado, un MG Turbo con el monocasco desnudo en plena fase de pintado, así como dos de los coches restaurados por el propio Vicente: un Chevrolet Corvette y un Ford Mustang, ambos descapotables.

ASESORAMIENTO AL CLIENTE  SOBRE EL TRABAJO A REALIZAR

Su implicación personal con el mundo del vehículo de colección le permite orientar con perfecto conocimiento de causa a los clientes que le demandan pintar algún coche clásico. Según nos cuenta “en el mundo del coche clásico y de colección el cliente es exigente, muchos son coleccionistas muy importantes; tenemos fama de taller prestigioso y de calidad y eso exige asesorar sobre la faena a realizar. Por ello, se  da una idea de lo que supone la reparación, orientándole sobre el precio. Presupuestar un clásico es difícil, no se sabe con lo que nos encontraremos”.

Como ocurre con muchas empresas vinculadas al mundo del vehículo de colección reconocen que no pueden dedicarse sólo a los clásicos, les gustaría, pero no es rentable porque no se le puede cobrar al cliente lo que de verdad cuesta la intervención efectuada sobre el  vehículo. Y nos pone como ejemplo que gran parte del tiempo se invierte sólo en el montaje y desmontaje de piezas que se pueden romper y cuya búsqueda puede suponer una complicación añadida.

Por esto, Vicente nos confirma que el taller lo mantiene con la reparación en  el coche moderno. Tienen firmados convenios de colaboración con las principales aseguradoras, como Reale y prestan los servicios de cortesía habituales a sus clientes,  como un servicio de coche de sustitución, etc. No es raro ver en el taller prestigiosos modelos de marcas como Ferrari o Lamborghini esperando su turno para ser pintados, total o parcialmente.

La alta calidad de los trabajos realizados por el taller exige una estrecha coordinación con los talleres de plancha que preparan los vehículos para ser pintados, conocidos suyos desde hace muchos años; Vicente no dará el visto bueno para que sea pintado hasta que examine el vehículo y compruebe que se encuentra debidamente preparado para ello.

LA TÉCNICA: LA MAGIA DEL COLOR

Una vez que el vehículo llega al taller se le abre una ficha, en la que se registrará el tipo de pintura utilizada, cosa muy útil en caso de tener que realizar retoques o repintados posteriores.

Lo primero que se hace es analizar el trabajo que se hará, después de examinar con ojo clínico  al trasluz los posibles defectos. Igual de importante es cotejar la pintura del vehículo con la elegida usando una muestra pintada al efecto, básico para evitarse problemas a la entrega del vehículo acabado. Como remarca Vicente es esencial fijarse en lo que se hace y mejor  hacerlo bien a la primera antes que repetir.

La preparación del color, colorimetría, es de lo más complicado.  Para ello dispone de un laboratorio provisto de las balanzas y software específico para ello (Color Access). En su bien surtido almacén guarda latas con las pinturas preparadas por el fabricante  para usar en determinadas marcas y modelos actualmente fuera de producción. No faltan guías de colores con todas las gradaciones normalizadas e incluso tablas de combinaciones antiguas que guarda en el pequeño museo habilitado en su despacho.

Tan importante como la preparación del vehículo o de la pintura es la propia cabina de pintura, equipada con sistemas de aspiración que evitan que las mínimas partículas de polvo puedan arruinar el trabajo. La ropa que se empleará, de nylon, evita que atraigan motas de polvo o cuerpos extraños.

Una vez que se le entrega el coche ya pintado al cliente se le da una pequeña muestra con la pintura utilizada, de modo  que se puedan realizar pequeños retoques usando un pincel.

Repasamos con Vicente la evolución de las pinturas, desde el clásico duco (excelente pero delicada)  pasando por las pinturas de base acrílica (muy resistente) hasta llegar a las actuales de base agua; se pone de manifiesto la evolución de la técnica y cómo se ha facilitado la labor de los profesionales de la pintura de vehículos.

Vicente nos explica cómo trabajaba su abuelo cuando abrió el taller, tal y como quedó reflejado en el reportaje que les hicieron en la revista “Nuestros Talleres” en 1989:

“(…) En aquellos años las pinturas más utilizadas eran la nitrocelulósicas, y los esmaltes de carácter sintético se utilizaban únicamente de forma excepcional. (…) Por aquella época, muchos automóviles de importación venían únicamente carrozados de parabrisas hacia delante, teniendo que hacer el planchista el resto del coche a base de martillo. Luego se pintaba el coche completo. La preparación era muy distinta a la de ahora. A la carrocería se le daban tres manos de masilla, que nosotros mismos fabricábamos,  y luego varias manos de pintura. Por último era pulida y encerada”.

Como ejemplo de esta explicación Vicente nos explicaba que el trabajo de pintado de un extraordinario Rolls Royce Phantom II (1930) que realizaron en 1976: llevó un total de 422 horas, siendo efectuado todo el proceso de pintado de manera manual para garantizar un acabado perfecto, que aún conserva en la actualidad el coche. Recuerdo de aquellos años son útiles de trabajo, como una pistola de pintar “Pequeña Mecánica”, que guarda con cariño en el pequeño museo que tiene en su despacho.

Su padre resumió magistralmente su modo de trabajar de la siguiente manera  “(…) Desde aquella época en que se pintaba con lacas nitrocelulósicas hasta nuestros días, en que trabajamos en lo último con esmaltes, tanto en sistema bicapa como monocapa (acrílicos), así como tricapas nacarados, nuestra empresa ha sabido mantener un alto nivel de calidad en los acabados, alcanzando un alto prestigio entre sus clientes”.

Sin embargo, la maestría en el oficio no viene tanto del uso de un tipo u otro de pintura sino de la capacidad para utilizar técnicas en desuso, como igualar el color al corte si es necesario en lugar de parchear la pieza que hay junto a la que se pinta en caso de reparar pequeños desperfectos. Como anécdota nos explica que cuando realiza algún perfilado a mano alzada con guía ¡tiene que evitar que quedara muy perfecto para que no pareciera una cinta!.

Vicente sabe que tiene una fama y una reputación, pero es consciente que no puede quedarse anclado en el pasado, que tiene que seguir aprendiendo para no quedarse fuera. Según él, “hay que combinar experiencia más tecnología”.

Además de los servicios habituales también pintan piezas sobre el cromado, especialmente para motos que están recibiendo una transformación tipo custom,  para lo cual emplean una imprimación especial para evitar que salte la pintura.

También pintan llantas de cualquier aleación al no requerir una técnica especial: si está pintada, masillar, imprimar y pintar. Sólo se exige técnica especial cuando el aluminio está virgen.

Con un taller abierto al público durante tantos años no le faltan anécdotas, como la de un conocido humorista que tenía un programa en Tele 5 que pretendía pagarles el pintado de su Mercedes 560SEC recomendándolos entre sus amistades y conocidos, pero no con dinero!

También nos ha explicado que más de una vez han cambiado de color coches nuevos de prestigiosas marcas americanas, sin matricular, porque al cliente que lo había comprado no le gustaba el color del vehículo.

ALGUNOS CONSEJOS ÚTILES PARA EL CUIDADO DE NUESTROS CLÁSICOS

Finalmente, Vicente nos da unos consejos para mantener impecable nuestro clásico:

El lavado, a mano con esponja y jabón; hay que evitar los lavaderos industriales porque emplean jabones muy agresivos. Los rodillos rayan y apagan el brillo de las pinturas. Cada año, darle un repaso con cera líquida a la pintura. Si hay rallas, se pueden pulir,  las actuales pinturas permiten varios pulidos sin problemas (no así la pintura al duco).

Para el secado usar gamuza de piel y escurridor.  El bayeta  tipo spontex  humedecida  limpia bien cuando no hay mucha suciedad. El plumero se puede usar para quitar el polvo.

Para sacar brillo a los cromados utilizar abrasivos especiales. Para las gomas existen tintes especiales que se aplican con esponja que evitan que se pelen.

LA AFICIÓN HACIA LOS CLÁSICOS

Durante su juventud, Vicente también disfrutó mucho con las motos clásicas, como lo atestiguan las motos que fue restaurando y que exhibe en un lugar destacado del taller, así como los numerosos trofeos ganados por sus restauraciones en las concentraciones a la que asistió con las mismas.

Aunque en el taller se habían pintado importantes coches, pertenecientes a coleccionistas valencianos, Vicente no se vinculó activamente  con los coches clásicos hasta 1997, de la mano de un SEAT 600 y de un Renault Caravalle que tenían en casa. Con el primero disfrutó mucho al participar activamente en las actividades que organizaba el Club 600 de la Comunidad Valenciana.

Una vez con el gusanillo en el cuerpo,  se aficionó al coche americano porque según nos dice “siempre le han apasionado y además son fiables y es fácil de encontrar recambios”.

Ello le llevó a adquirir varios vehículos emblemáticos, entre los que destacamos un Chevrolet Corvette (1958), un Ford Mustang (1966), un Pontiac Firebird (1973), restaurados por él mismo  a un gran nivel.  Su último proyecto es una GMC Vandura (1979) que actualmente se encuentra en proceso de restauración.

A pesar de todos los sinsabores y malos momentos por los que se pasa restaurando un vehículo clásico, nos confiesa que “disfruto mucho restaurándolos, desmontándolos, viendo los colores, las combinaciones de tapizados…”.  También nos explica orgulloso que “desde 1996 nunca ha vuelto en grúa”.

Como contrapunto a los coches americanos también disfruta de un potente BMW 635CSi M, que le ha cautivado por su calidad de fabricación, su estética y su fiabilidad.

Como Vicente nos comenta sigue muy vinculado con el mundo del vehículo clásico, especialmente del americano, donde ha organizado y participado en diversos eventos que le han permitido viajar y conocer a muchos de sus actuales amigos.

Actualmente Vicente está estrechamente involucrado con el grupo Valencia American Cars (VAC) y el Clàssic Motor Club de l´Horta, formando parte de su directiva.

Más información:

www.tallervroig.es

Agradecemos a Vicente Roig Vicente el tiempo y las atenciones prestadas durante la elaboración del presente reportaje.

Texto:  Juan Inigo Ros

Fotografías: Juan Inigo Ros y Archivo Vicente Roig

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