VIAJANDO CON NUESTRO CLÁSICO NO SERÁ RARO QUE SUFRAMOS DEL MOLESTO EMPAÑADO DE LOS CRISTALES, ESPECIALMENTE EN LOS CLIMAS HÚMEDOS
  • CIRCULAR CON NUESTRO VEHÍCULO HISTÓRICO O CLÁSICO ES UNA FUENTE DE SATISFACCIONES, SIN EMBARGO NADIE NOS LIBRA DE SUFRIR LA MOLESTIA QUE SUPONE EL MOLESTO EMPAÑADO DE LOS CRISTALES
  • CONOCER LA EFICACIA DE NUESTRO SISTEMA CLIMATIZACIÓN NOS AYUDARÁ A SACARLE EL MÁXIMO PARTIDO Y A SUPERAR SIN COMPLICACIONES ESTA SITUACIÓN

9.7.2020.- Conducir un vehículo histórico o clásico es una actividad sumamente placentera para los aficionados a los mismos; supone revivir sensaciones y practicar hábitos que han sido desterrados en la conducción de los modernos vehículos actuales. En estos vamos encapsulados en unos habitáculos insonorizados del exterior, pero al mismo tiempo hiperconectados con el mundo digital; disfrutamos de un microclima escogido grado a grado para satisfacer tanto al conductor como a sus acompañantes, gracias al cuidado diseño de sus habitáculos y de las lunas que lo cierran.

HOY, LOGRAR UN CLIMA PERFECTO DENTRO DE NUESTRO COCHE SE HA CONVERTIDO EN UN JUEGO DE NIÑOS, TAL Y COMO OCURRE GRACIAS AL NUEVO SISTEMA CLIMATRONIC DEL SEAT LEÓN

Los vehículos con los que podemos rodar están expuestos a las inclemencias del tiempo, tanto durante el invierno como en el verano que ahora comienza. Tal y como nos explican en esta web el calor, el polvo, las bruscas diferencias de temperatura, la lluvia, la nieve, o el hielo pueden afectar negativamente a los parabrisas o lunas de nuestros coches, ya sean actuales o históricos y nos obligará a efectuar algún tipo de reparación sobre ellos. En los primeros, los actuales, estas inclemencias no pasarán de ser una pequeña molestia, y en los históricos, podrán ser un pequeño problema, o no…; con estos, tendremos que asumir los pequeños inconvenientes que puede suponer que, por ejemplo, a mitad excursión se ponga a llover, baje la temperatura y que se empañen los cristales. Esto, que en un coche actual se resuelve dándole a una tecla para activar el limpiaparabrisas -o incluso ni eso en el caso de vehículos dotados de sistemas que los activan automáticamente al detectar las primeras gotas sobre el parabrisas-, en nuestro vehículo histórico supone que se nos reduzca notablemente la visibilidad para conducir, con los riesgos que ello supone.

DE LOS RUDIMENTARIOS SISTEMAS MANUALES PARA REGULAR LA EFICACIA DE LOS SISTEMAS DE CLIMATIZACIÓN, COMO ES EL CASO DE ESTE SEAT 132, HEMOS LLEGADO A LAS PANTALLAS TÁCTILES

Esta circunstancia hará más fácil que se produzca el molesto vaho, fruto de la diferencia de temperatura entre la cara exterior e interior del parabrisas o ventanilla, cuando el vapor de agua presente en el aire interior del vehículo se deposita por dentro del parabrisas o ventanillas. Podemos hacerlo desaparecer bajando ligeramente las ventanillas para que entre aire procedente del exterior, dirigiendo un chorro de aire caliente (a unos 20ºC) hacia el parabrisas o cristal empañado, o calentando una resistencia eléctrica que pase por su interior, como ocurre en las lunetas térmicas.

¿Cómo han afrontado durante la historia del automovilismo los fabricantes el problema del empañado de los cristales?

LAS CARROCERÍAS DE LOS AUTOMÓVILES DE LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XX NO PUEDEN NEGAR SU PROCEDENCIA DE LOS CARRUAJES DE CABALLOS,. COMO ESTE CHARRON-LAYCOCK TIPO M

El fenómeno de la formación del vaho en los cristales fue conocido desde que los fabricantes empezaron a ofrecer carrocerías cerradas para sus vehículos, derivadas directamente de los carruajes de caballos, y que permitían usarlos en lo más crudo del invierno. Estas, en su parte frontal, estaban cerradas por rudimentarios parabrisas; en 1903 se patentó el limpiaparabrisas, y desde entonces su desarrollo ha sido continuado: las primeras raquetas eran de accionamiento manual, también fueron accionadas por sistemas de vacío y con motores eléctricos.

UN MODO FÁCIL Y CÓMODO DE AIREAR EL VEHÍCULO ERA ABATIENDO EL PARABRISAS, COMO OCURRE CON ESTE JAGUAR MK IV

Tras la II Guerra Mundial (1939-1945) su uso ya es habitual y se mejora su eficacia, aunque no era la misma a la que nos hemos acostumbrado…: brazos pequeños y sensibles al viento, raquetas frágiles, motores que sólo permitían una velocidad, bombas manuales para inyectar el agua para limpiar el parabrisas… Pero con todo, cumplían su papel.

LA TRAMPILLA SITUADA DELANTE DEL PARABRISAS DE ESTE ROLLS-ROYCE WRAITH DE LOS AÑOS 30 DEL SIGLO XX PERMITÍA LA ENTRADA DE AIRE FRESCO AL HABITÁCULO

El fenómeno de la formación del vaho en los cristales fue conocido desde que los fabricantes empezaron a ofrecer carrocerías cerradas para sus vehículos, derivadas directamente de los carruajes de caballos, y que permitían usarlos en lo más crudo del invierno. Estas, en su parte frontal, estaban cerradas por rudimentarios parabrisas; en 1903 se patentó el limpiaparabrisas, y desde entonces su desarrollo ha sido continuado: las primeras raquetas eran de accionamiento manual, también fueron accionadas por sistemas de vacío y con motores eléctricos. Tras la II Guerra Mundial (1939-1945) su uso ya es habitual y se mejora su eficacia, aunque no era la misma a la que nos hemos acostumbrado…: brazos pequeños y sensibles al viento, raquetas frágiles, motores que sólo permitían una velocidad, bombas manuales para inyectar el agua para limpiar el parabrisas… Pero con todo, cumplían su papel.

Los imparables avances técnicos llevaron a la instalación de básicos sistemas de climatización, que pasaron, desde los años 20 y 30 del siglo XX, por aislar y evacuar el calor procedente de los motores, practicar trampillas a la altura de las piernas del conductor y acompañante para poder aliviarles del calor procedente de la mecánica, hacer abatibles los propios parabrisas con unas bisagras articuladas, colocar una trampilla en su base para dirigir aire fresco al interior del habitáculo, instalar unos derivabrisas en las ventanillas o abrir unas ranuras en la parte superior del salpicadero para caldear la parte interior del parabrisas.

EN ESTE CALEFACTOR, PRESENTE EN UN ROLLS-ROYCE WRAITH DE LOS AÑOS 30 DEL SIGLO XX, SE ENCUENTRA EL ORIGEN DE LAS MODERNAS CALEFACCIONES

Las marcas de prestigio empezaron a ofrecer, a partir de los años 30, unos rudimentarios calefactores que ofrecían algo de calor y unos ventiladores que forzaban la circulación del aire, logrando un aceptable confort para los viajeros, complementado con las habituales mantas de viaje.  Los años 60 vieron cómo mejoraban notablemente las prestaciones de estos elementos: el agua del sistema de refrigeración del motor se aprovecha para calentar el aire de la calefacción, se empiezan a emplear resistencias eléctricas insertadas en las lunas traseras para evitar su empañamiento y ventiladores de varias velocidades permiten dirigir a voluntad la fuerza y dirección del caudal de aire frío y calor por el interior del habitáculo; también podemos hablar de los modernos sistemas de aire acondicionado que empezaron a verse en los grandes turismos americanos desde los años 40.

¿Qué hacer si se empañan los cristales de mi vehículo histórico?

EN LOS AÑOS 60 DEL SIGLO XX, LAS PRESTACIONES DE LOS SISTEMAS DE CLIMATIZACIÓN ERAN SIMILARES A LAS QUE ENCONTRAMOS EN LA ACTUALIDAD, COMO OCURRE CON ESTE BENTLEY TIPO T

Circulando con nuestro histórico o clásico es muy posible que nos veamos en mitad de una tormenta o inclemencia que haga que se nos empañen los cristales; ya hemos visto que según la edad del vehículo en el que circulemos tendremos unos medios u otros para hacerle frente; en todo caso, tendremos que armarnos de paciencia, adaptar nuestra velocidad a lo que podamos ver en condiciones de seguridad y tratar de lograr la máxima eficacia del sistema que llevemos instalado.

Si es relativamente moderno, es posible que el sistema de climatización incluya una opción de desempañado; no será raro que la potencia del sistema sea menor a la esperada, o que contemos con pocas salidas de aire para distribuirlo; siempre será bueno recordar cómo funciona y tener en perfecto orden de marcha sus componentes…. A la propia antigüedad del vehículo habrá que añadir las posibles averías provocadas por el esporádico uso de los mismos.

REGULANDO MANUALMENTE EL DERIVABRISAS DE ESTE SEAT 1400 SE EVITABA EL MOLESTO EMPAÑADO DE LAS VENTANILLAS

En vehículos más veteranos no tocará más remedio que ir subiendo y bajando los cristales o trampillas de ventilación para lograr el tan deseado desempañado, con la ayuda del imprescindible trapo previsto para ello; si el conductor no puede limpiarlo podremos auxiliarle pero sin generar una situación de peligro, llegando a detener la marcha si fuera preciso para limpiar tranquilamente el cristal.  Para que esta limpieza sea efectiva, la cara interior del parabrisas deberá estar limpia, porque de lo contrario removeremos la suciedad acumulada dejando unas molestas marcas en el cristal.

CONOCER EL FUNCIONAMIENTO DE TODOS LOS EXTRAS QUE MONTE NUESTRO CLÁSICO, COMO ESTE JAGUAR MK IV, HARÁ MÁS LLEVADEROS LOS PEQUEÑOS PERCANCES QUE PUEDAN SURGIR DURANTE NUESTRO VIAJE

La posibilidad de encontrarnos ante estas circunstancias durante nuestra excursión o rally (lluvia, nieve, niebla, etc.) nos debe hacer ser previsores, por lo que será muy importante comprobar antes de iniciarse la excursión que llevamos el parabrisas limpio (caras interior y exterior), que las raquetas están en condiciones de ser usadas y que funcionan; que el depósito del líquido limpiacristales está a su nivel y que su bomba funciona; que los mandos del sistema de aireación y climatización son operativos en todas sus posiciones, y que sabemos cómo funcionan; tampoco deberemos olvidarnos de llevar un fusible de recambio para hacer frente a una posible avería eléctrica. Y como accesorios eléctricos que son, deberemos comprobar el nivel de carga de la batería así como el estado de la correa que acciona el alternador o la dinamo.

Con unos cristales empañados veremos menos, y será fácil que la visibilidad exterior también se vea afectada, por lo que tendremos que comprobar el correcto funcionamiento y alcance de todas las luces, llevando las preceptivas lámparas de repuesto. Y no olvidar llevar la ropa de abrigo adecuada para hacer frente a unas bajas temperaturas dentro del vehículo.

Fuente: Redacción

Fotografías: Archivo Clásicos al Volante y SEAT

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